Llegamos a Sancris!

Luego de tres meses cubiertos por la sal de las costas mayas, comenzamos a bajar a paso lento hasta Bacalar, donde nos encontramos con amigos y con la laguna más bonita que jamás hayamos visto. Pero el mar se puso celoso así que nos escapamos hasta Mahahual para besar su espuma por última vez o al menos por unos meses. De allí hasta Escárcega dejando en el calor infernal de la carretera todo nuestro sudor y una cubierta. Llegamos hasta la ciudad ideada por el gobernador Pakal y convivimos y nos asustamos con los monos aulladores que vigilan y protegen desde lo alto de la selva la increíble ciudad de Palenque. El Delfín volvió a poner primera y a 30 km/h pecheó de un tirón hasta las cascadas de agua azul, para sorprendernos una vez más con este México inagotable de bellezas. Y San Cristobal de las Casas nos recibió con dos grandes y nuevas amigas y con toda su magia, para decirnos que estará encantada de ver nacer a nuestra hija.

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